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Con un clima agradable a lo largo de todo el año, Villa 25 de Mayo ofrece un verdadero menú de deportes de aventura para disfrutar la naturaleza con tranquilidad y seguridad para toda la familia.
Punto de partida para la practica de actividades recreativas como rafting, trekking, mountain bike, kayak, pesca, cabalgatas, enduro, 4 x 4, parapente y rappel, y en una zona con increíbles bellezas naturales y rica en yacimientos geológicos y paleontológicos. Inmerso en un paisaje de lagos, montañas, valles, sol y agua ideales para disfrutar de inolvidables experiencias al aire libre.
Además se puede visitar tradicionales bodegas que elaboran vinos y champañas de excelente calidad, o realizar agroturismo en establecimientos frutícolas y viñedos.
Si desea disfrutar y relajarse en un verdadero paraíso natural no deje de visitarnos
Mapa de la zona

Valle Grande
Una aventura emocionante sobre las turbulentas aguas del río Atuel. El famoso rafting del valle Grande cautiva con su bello paisaje.
San Rafael tiene una invitación especial para la práctica del turismo aventura: el rafting en el río Atuel. Este descenso en “aguas blancas” a bordo de botes inflables atrae a miles de entusiastas de todas las edades que desean vivir la experiencia siendo protagonistas y a la vez formando parte del paisaje.
Para realizarlo, es necesario dirigirse a la zona del valle Grande, ubicado a unos 40 km aproximadamente del corazón de la ciudad. A medida que se transita por el zigzagueante camino, comienza a oírse el arrullo del río que invita a la aventura.
Cerca de la zona de acción, es posible observar cómo se deslizan las balsas de las distintas empresas que operan en el sector. Aquí viene el momento crucial de decisión, porque hay que elegir con qué empresa se realizará el descenso.
Una vez elegido el guía con quien se compartirá la experiencia, los participantes son provistos con todos los elementos de seguridad para disfrutar a pleno el descenso. Salvavidas, cascos y chaqueta seca son algunos de los elementos entregados por los especialistas.
El río Atuel se puede navegar durante todo el año. Desde abril hasta septiembre, su caudal es descendiente, mientras que de noviembre a marzo goza de su máximo esplendor. El Atuel presenta un nivel de dificultad II a III (en una escala de I a VI, siendo I el más fácil y VI de carácter innavegable). Estas condiciones hacen que el rafting que se desarrolla en el sector sea apto para todo público.
Dada la característica geológica del curso del río, los recorridos pueden variar en distancias y en tiempo: el más corto es de 6 km, el intermedio de 10 km. y el largo de 16 km., por lo que los tiempos varían entre 1 y 2 horas.
Una vez que está todo dispuesto, se escucha la charla de seguridad, y luego de unos instantes se está listo para sentir la adrenalina fluir por el cuerpo. Los participantes se disponen como máximo de a ocho personas en cada gomón.
Rápidamente comienza la aventura. El caudaloso río de aguas turquesas presenta vaivenes y sonidos peculiares que envuelven los oídos. Para ese entonces, todo se traduce en fascinación. Mientras tanto, las balsas son acompañadas por kayaks de seguridad y por un equipo de apoyo externo.
Los pintorescos gomones atraviesan por el medio de formaciones rocosas de diferentes colores y formas. Los participantes ya forman parte del paisaje. El agua los moja, se ríen, gritan y se olvidan del tiempo. “¡Fuerza!” grita el guía, cuando hay que atravesar los rápidos de mayor envergadura.
Los experimentados guías conocen el torrente como si fuera la palma de su mano. Obligan a remar sobre los rápidos más profundos para que la balsa no se desestabilice. Lo bueno es que inmediatamente después de un rápido llega un remanso que permite reponer las energías y comentar la experiencia vivida sobre el rápido que se acaba de cruzar.

Pronto se comprende que el rafting es un deporte de equipo. Todos deben remar, orientar su peso y coordinar los movimientos sobre los rápidos y lograr mantener la balsa a flote. Una vez que se entiende eso, el disfrute y las ganas de que la aventura no termine vienen solos.
Y así, al sur de la provincia de Mendoza, sobre los rápidos del río Atuel se logra vivir un momento inolvidable con amigos o en familia. Los grandes se sienten chicos, y los chicos… se sienten grandes.
Cómo llegar: Para llegar a la zona donde se practica el rafting del río Atuel, se debe tomar la ruta 143 que lleva al Valle Grande, ubicado a 40 kilómetros de San Rafael.
Horario: A convenir con los guías.
Duración: De 1 a 2 horas, según el tramo elegido.
Nivel de dificultad: II y III
Sugerencias: Se recomienda llevar zapatillas, buzo, ropa de recambio, traje de baño, protector solar, anteojos para sol y cámara fotográfica en bolsa impermeable.

Cañón Atuel
Un viaje por el corazón de la montaña.
Hablar de San Rafael implica hablar de, entre otras atracciones, el deslumbrante cañón que forma el río Atuel en su paso. Este atractivo lugar en el que se practican muchos deportes de aventura, como el rafting, trekking y mountain bike, se encuentra a pasos de la ciudad y puede ser descubierto por cualquier turista que visite la región.
Un impresionante escenario natural, con asombrosas esculturas naturales, espejos de agua e inmensos paredones a la vera del río Atuel. La paz y el silencio del Cañón refuerzan su belleza (origen de leyendas centenarias), y la variedad de servicios para el turista hacen de él un lugar ideal para unas vacaciones inolvidables.
Entre suspiros y lamentos
Continuamos viaje, ahora sí para encarar al cañón del Atuel con todas las ganas. Pasamos frente a unas formaciones pétreas llamadas Garganta del Diablo y Mirador del Cacique. En este punto abandonamos la ruta pavimentada y entramos a otra más sinuosa y de ripio.
Las grandes paredes del cañón comienzan a adquirir mayor relevancia a medida que avanzamos. La zona que atravesamos es conocida también como “sierra pintada”, de unos 500 millones de años. La erosión del agua y el viento fue produciendo distintas formas. Dejamos despegar nuestra imaginación y, hasta jugando un poquito, encontramos distintas figuras conocidas. Las rocas del cañón son en su mayoría volcánicas, de la era del paleozoico, aunque también hay una fuerte presencia de rocas magmáticas y metamórficas. Es increíble todo lo que se puede descubrir con sólo mirar una de estas inmensas paredes. Las franjas negras, del período carbonífero, delatan cientos de sedimentos marinos.
Llegados a los 1.300 m.s.n.m., comenzamos a descender al corazón mismo del cañón. Es lo que se conoce como la Cuesta de la Costurera, un lugar donde se oyen suspiros y lamentos, dependiendo del lugar donde el pasajero se encuentre sentado en el vehículo, ya que el camino de cornisa se presenta bastante angosto.
En el transcurso del viaje cruzamos las distintas represas hidroeléctricas que forman el conjunto Los Nihuiles. Cabe aclarar que está prohibido meterse en el lecho del río, entre represa y represa.
Adelante, pasamos por el Cañadón Negro, una formación conocida como “los toboganes” y por la “paleta del pintor”, donde se destaca el óxido de azufre entre los muchos otros.
Entre las geo-formas, encontramos a la “familia de elefantes”, el “búho”, la “calavera”, la “procesión de monjas” y el atractivo “museo de cera”, entre las más destacadas.
Realizamos distintas paradas para apreciar bien de cerca las grandes formaciones pétreas que forman el cañón.
Casi sin darnos cuenta, llegamos al embalse del Valle Grande, donde se encuentra otro hermoso espejo de agua de 508 hectáreas y 60 metros de profundidad, utilizado para la realización de deportes náuticos y para pesca deportiva. Cuando tiene su cota de agua baja, alcanzamos a ver el famoso “submarino” que se forma con rocas que se encuentran en su lecho. Relajamos nuestra vista y, una vez más, nos tomamos un tiempo para contemplar el paisaje.
Para terminar la jornada, continuamos unos kilómetros más por el desolado cañón y frenamos en una casa quinta de un lugareño para degustar sus dulces caseros.
Disfrutamos de la amabilidad y simpatía del dueño de casa. Para ese entonces ya estamos más que agradecidos por los lindos momentos vividos.
Emprendemos el regreso a la civilización por una ruta más directa a San Rafael y, antes que desaparezca, nos despedimos de la frescura del cañón del Atuel prometiendo volver en otro momento y disfrutar de una salida de rafting por sus frías y cristalinas aguas.
Para tener en cuenta
Cómo llegar: al cañón del Atuel se puede acceder con vehículo particular o bien contratando la excursión convencional. Si opta por la primera opción, deberá abandonar la ciudad de San Rafael por la ruta provincial 143 y luego tomar el cruce con la ruta provincial 180.
Horario: este tipo de excursiones parten por la mañana.
Duración: todo el día
Nivel de dificultad: bajo

Rock Climbing
En la zona del cañón de Atuel, una aventura de rappel y escalada nos dejó sin aliento. Una experiencia en las rocas del valle Grande, sólo para atrevidos.
No hay muchos lugares en la zona del valle Grande, en San Rafael, donde se pueda practicar rappel y escalada. Si bien la zona es considerada de montaña, su formación geológica tan frágil las hace prácticamente imposibles de explorar. Para los amantes de la actividad que pretenden observar el famoso cañón del Atuel desde otra perspectiva, con sus magníficas formas esculpidas por el agua y el viento, les contamos nuestra inolvidable experiencia para que puedan realizar una escalada y un rappel totalmente seguros.
Antes que nada, contactamos a un operador turístico que maneja este tipo de turismo alternativo. Para nuestra suerte, dimos con la gente de “Extremo”, que justamente se especializa en turismo aventura.
Con ellos, nos dirigimos a uno de los pocos macizos que presenta el valle, al costado de la ruta carretera 173, en el km 37 aproximadamente, desde San Rafael. La pared de 40 metros de altura presenta distintas rutas consideradas “técnicas”, con una dificultad de 5a, con algunos puntos claves de 6b, o 6c, según la ruta elegida. “Si sos escalador, tenés que animarte” nos desafió el guía.
La escalada es un deporte que no requiere conocimiento previo y que es apto para ser practicado por aquéllos que sólo necesitan atreverse, y que poseen un buen estado físico. Luego de ser provistos de todos los elementos de seguridad y de escuchar el instructivo y la ruta a seguir, comenzamos a subir.
Al principio, la pared natural se encontraba muy bien marcada. Resultaba fácil encontrar los recovecos en la roca para poder subir. A medida que ganábamos altura, el vértigo comenzó a decir presente, pero el sonido del río Atuel a nuestras espaldas nos tranquilizó. Ya en los primeros metros, se lograba apreciar de un modo diferente el entorno natural. Esto nos brindó la energía suficiente para continuar, siempre analizando la ruta elegida.
El modo en que se realiza escalada sobre este tipo de paredes es el denominado “top rope”, aunque siempre se está asegurado por otro guía desde abajo, que nos mantiene colgados en el caso de que hubiera un resbalón. A medida que se avanza, se siente el arnés bien tenso y unido a la soga. La pared presenta buenos boulders y se puede equipar la ruta elegida con algunos stoppers o algunas “nueces”, pero en líneas generales, no hacen falta.
Sólo hay que recordar que la técnica de escalada se basa en tener tres puntos de apoyo, buscando realizar el mayor esfuerzo con las piernas, para que no se fatiguen los brazos por presentar músculos más pequeños.
Antes de lo esperado, encontramos la angosta cumbre. El cuerpo parecía decir “basta”, pero lo logramos. Desde lo alto de la pared, se logra observar el río color turquesa encañonado, una hilera ininterrumpida de sauces llorones recostados sobre la rivera del Atuel y, del lado de enfrente, su aprecia el famoso cordón conocido como “Mil Hojas”. En este punto, parece que la cordillera de los Andes explotó en mil pedazos y luego se volvió a unir en piezas de igual tamaño. Un espectáculo único en su tipo.
El silencio y la soledad en la cima fueron muy tranquilizadores. Desde allí todo parecía transcurrir en cámara lenta. Recordamos que llegar a la cima de una montaña, más allá de la altura que ésta presente, es el mayor homenaje a la libertad que se puede brindar uno mismo. Luego de unos minutos, mientras recobramos las fuerzas, preparamos todo para realizar el descenso en rappel.
Esta técnica es la forma más sencilla de bajar una pared vertical. Se deja deslizar el cuerpo por una cuerda, utilizando arnés, mosquetón con seguro, cabo de seguridad donde realizamos el anclaje, un descensor (un ocho) y guantes.
Adoptamos la posición necesaria con las piernas abiertas y semi flexionadas y emprendimos el descenso. Unos pequeños pasos hacia atrás dejando correr la cuerda nos sirvieron para tomar confianza y enseguida alcanzamos tierra firme. Hay que destacar que si no se poseen los conocimientos técnicos adecuados, lo mejor es contar con la supervisión de una persona calificada para realizar la actividad totalmente seguros. Y para estos casos siempre están los guías de “Extremo”.
En menos de dos horas, nos llevamos un excelente recuerdo de la escalada y el rappel frente al cañón de este río maravilloso. Sin duda, un cambio de perspectiva único que vale la pena experimentar. Ahora los invitamos a que se ajusten su arnés y se animen a vivir esta experiencia en el particular escenario del valle Grande.
Para tener en cuenta:
Cómo llegar: desde San Rafael, se debe transitar a la zona del valle Grande, a través de la ruta 173. En el Kilómetro 24, se puede encontrar a la gente de Extremo, que luego de contratar el servicio, llevan a los participantes al campo de acción.
Horario: a convenir con el operador de turismo aventura
Duración: 2 horas
Nivel de dificultad: la escalada presenta un grado de dificultad general de 5ª. Mientras que el rappel presenta un nivel de dificultad medio.
Sugerencias: Prestar atención a todas las indicaciones que realizan los guías. De este modo se tendrá satisfacción asegurada, sin riesgos, ni contratiempos.

El espejo del Nihuil

Los sanrafaelinos tienen un gran atractivo turístico en la zona del Nihuil poco conocido en el resto de la provincia. Son 80.000 hectáreas de arena ubicadas a 75 kilómetros de la ciudad.
 Dentro de los sitios turísticos que ofrece el departamento, hay uno que en silencio y con escasa promoción atrapa por su encanto e invita a la aventura. Se trata de las dunas del Nihuil, un desierto de arena de 40x20 kilómetros al que sólo se accede en 4x4 pero que vale la pena conocer. El majestuoso paisaje que simula ser un mini-desierto de Sahara (en África) está ubicado a unos 75 kilómetros de la ciudad, en el distrito El Nihuil.
Hay varias empresas de aventura que ofrecen paquetes, generalmente de medio día, para conocer este lugar que incluso muchos sanrafaelinos no han tenido oportunidad de visitar. Una vez que llegan al corazón del Nihuil, los vehículos 4x4 se introducen en estas mágicas montañas de arena que en algunos casos tienen alturas de 200 metros.

Ahora bien, hay empresas que prefieren no subir a las cimas y otras que sí; es que tanto trajinar descontrolado por las arenas (sobre todo de las motos) les ha causado a los puesteros de la zona inconvenientes con el agua. Salimos a la mañana y la excursión dura medio día, lo hacemos por la zona del Valle Grande entrando por el zanjón La Frazada hasta llegar al puesto Soto; es una de las dunas más importantes de Sudamérica.

Más allá de que el solo andar de las camionetas por las dunas (los saltos son casi continuos) produce la adrenalina suficiente para las buenas emociones, entre las actividades que se realizan una vez en el lugar también se encuentran el trekking, el sandboard y, por supuesto, el safari fotográfico. “Hacemos trekking como para que la gente vea el lugar, sandboard en la arena con una tabla y está la opción de comer un chivo; lo realizamos con un mínimo de 6 personas, con equipos de comunicación y se pueden hacer cabalgatas si se dan las condiciones”, precisó Sánchez.
El sandboard consiste en tirarse de una tabla desde las cimas de las montañas de arena e intentar mantener el equilibrio hasta abajo. Claro que esta opción es para los más arriesgados.

Los Reyunos

El Río Diamante nace en la laguna homónima, en plena Cordillera de los Andes y conforma una cuenca que también ha sido aprovechada para la producción hidroeléctrica, que con sus 4 centrales generan un total de 340.000 Kw/ h. Este Circuito está conformado por el Dique Los Reyunos, La Presa El Tigre, el Dique Galileo Vítale y la Villa 25 de Mayo, parajes todos de gran belleza que invitan a conocerlos y disfrutarlos. 
Se llega a este circuito por la Ruta 143 en dirección al oeste luego de transitar por la rotonda del Cristo que se bifurca con rumbo hacia Mendoza y Villa 25 de Mayo, lugar, este último, donde comienza nuestro recorrido. Este circuito se puede realizar como excursión partiendo desde la ciudad o bien desde algún otro circuito, como así también vacacionar en las diversas alternativas de alojamiento que el mismo ofrece. Previo a la rotonda anteriormente mencionada se puede incluir en el circuito, la visita a bodegas prestigiosas, incluyendo la Champañera de Bianchi.
A sólo 35 km. de la Ciudad de San Rafael se levanta la Presa Los Reyunos. Es de hacer notar que en la construcción de su paredón se utilizaron materiales pétreos, compactados con arcilla, lo que permitió una ejecución sencilla y de mínimo costo; su altura alcanza los 134 mts. y está coronado por un mirador, el camino de acceso a la Central se ubica por debajo del nivel inferior del lago; misma posee la singularidad de ser una de las primeras de bombeo de Latinoamérica, es decir que en horas de menor consumo de energía se invierte el giro de sus turbinas, para retornar el agua acumulada en el dique compensador hacia el lago principal. En su lago de 734 has., se efectúan siembra de alevinos lo que genera buena pesca de salmónidos y pejerreyes. En su margen oeste se asienta el Club de Pesca y Náutica Los Reyunos junto a las residencias veraniegas y un Apart-Hotel. Se presta el servicio de alquiler de tablas de windsurf, canoas, avíos de pesca, catamarán, se pueden realizar cabalgatas, trekking, mountain bike, etc.
Aguas abajo de Los Reyunos se ha construido la Presa El Tigre. Esta presa compensadora, cuyo contenido de agua se recupera por bombeo hacia el lago Los Reyunos. En sus cristalinas aguas se pueden pescar ejemplares de pejerreyes y salmónidos, practicar deportes náuticos y disfrutar de sus balnearios naturales. Allí se encuentra un camping. 
La Presa Galileo Vítale es la primera obra construida sobre el Río Diamante, para aprovechar sus aguas para el riego artificial y ser distribuidas mediante un complejo sistema de compuertas en canales de hormigón. Está ubicado a sólo 22 km. de la Ciudad y ofrece un magnífico paisaje con arboledas, en cuyo ámbito se puede desarrollar el campamentismo y actividades recreativas. Aguas abajo de este dique se halla instalada la cuarta central de la Cuenca del Diamante, denominada Los Coroneles
Se encuentra a 25 km. de la Ciudad de San Rafael, y es considerada un verdadero museo habitado con caserío de adobe y calles flanqueadas por centenarios carolinos. Surgió luego de la fundación del Fuerte San Rafael del Diamante, allá por el año 1.805 como consecuencia de la necesidad de construir un centro poblacional. El Fuerte ha sido declarado Monumento Histórico Nacional y la Iglesia Nuestra Sra. del Carmen, conserva aún las primeras imágenes de la época.
La Villa es especialmente apta para un descanso reparador. Es paso obligado si se quiere llegar a Los Reyunos.

Caverna de Las Brujas
La Caverna de Las Brujas, ubicada en el cerro Moncol a 1930 m.s.m. En sus salas, las estalactitas y estalagmitas adquieren las más diversas formas, dimensiones y colores. Así la Sala de La Virgen (primera gran sala), la Sala de Las Columnas y la Sala de Las Flores son amplios espacios abovedados donde el trabajo de milenios muestran figuras curiosas y desconocidas. Recorrer sus pasadizos y galerías es una experiencia única. La entrada de la Caverna de Las Brujas mide 1,80 metro de altura por unos ocho de ancho, e inmediatamente se abre a una gran sala (Malal-Rue) de cerca de 30 metros de largo por 20 de ancho y seis de altura. Desde allí parten aberturas más estrechas hacia pequeñas galerías, que en su conjunto se estima que alcanzan un desarrollo (suma de la extensión de las galerías) cercano a los cinco kilómetros.
La caminata dentro de la Caverna de Las Brujas es de unos 400 mts, con una duración de 2 hs aproximadamente su recorrido. Al ingresar se provee de cascos y linternas y el guía debe acompañarlos en todo el trayecto. Se aconseja ingresar con zapatillas para trekking, de suela de goma labrada. La 1º gran sala de acceso a la caverna se llama "Sala de la Virgen". Allí las estalagmitas han formado una figura que se asemejas a la imagen de la virgen. Se suceden las salas en medio de vueltas y revueltas, pendientes hacia arriba y hacia abajo. En el recorrido se atraviesa una zona denominada La Gatera, que son unos 15 a 20 mts., por lo que para desplazarse hay que gatear, porque no tiene más de 1 mt. de alto, y otro tanto de ancho, con ascensos y descensos. La última sala es la de "Las Flores", se llama así porque abundan unos corales que semejan flores. Hay zonas húmedas, con un goteo constante. Si se apagan todas las linternas, la oscuridad es total. Pero con esta iluminación el resultado es como cristales suspendidos del techo. Cada cm de estas estalactitas y estalagmitas tarda 1300 años en formarse, así que se puede deducir que la Caverna de Las Brujas tiene millones de años de antigüedad. Además, se trata de una "caverna viva", es decir, que continúa creciendo. Allí se respeta la ecología, no se puede tocar nada.
Respecto al cuidado de este recurso natural, podemos decir que la Caverna de Las Brujas es la más reciente de las áreas protegidas, a partir de que, en 1992, un grupo de legisladores redactara la ley de expropiación de 100 hectáreas superficiales, que incluían el ambiente de la caverna. Hoy, es la que está dando el ejemplo práctico de lo que es el manejo controlado de un recurso turístico. El visitante puede recorrer estos 200 metros de galerías en compañía de guías especializados, que proveen el equipo necesario. En el interior de la Caverna de Las Brujas se han acondicionado los pasajes más complicados con elementos de seguridad, para que pueda transitar por ellos cualquier persona.
El ambiente exterior de la Caverna de las Brujas está caracterizado por los afloramientos calizos dentro de una zona árida, ya que la precipitación anual media es de 235 milímetros. Se trata de afloramientos de estratos jurásicos que pertenecen a la edad del Oxfordiano de la Formación Calizas del Calabozo. La sucesión de cordones montañosos no es de mucha extensión, y están cortados por los dos grandes colectores de arroyos secundarios: los ríos Grande y Malargüe. Las alturas absolutas crecen hacia el Oeste y promedian los 2500 a 3200 metros. La vegetación es escasa, y está en estrecha relación con la altura.
La caverna se ha formado a expensas de diaclasas principales. Esto es, de fracturas simples más o menos perpendiculares a los bancos de estratificación, que se produjeron cuando emergieron a la superficie los mantos rocosos. Aquí se toma contacto con las estalactitas (penden del techo), estalagmitas (crecen desde el piso hacia arriba), chorreaduras, velos, mantos, colgaduras, excéntricas y columnas que se remontarían a una antigüedad de 150 a 180 millones de años (Rusconi, 1967). Este paisaje, que en la oscuridad total va construyendo decenas de formas y maravillas que suenan como el cristal y detienen el tiempo, resulta una experiencia conmovedora. Surgen las preguntas sobre el origen de La Caverna de Las Brujas, nace el asombro y se comprende el eterno silencio y el misterio de la tierra.

Laguna de Llancanelo
 
Al sur de la ciudad de Malargüe se encuentra la Laguna de LLancanelo. Camino a la laguna, se puede visitar la Cueva del Tigre y la laguna de Cari-lauquen.
La laguna de Llancanelo es un lugar especial para realizar un safari fotográfico, avistaje de aves y disfrutar del majestuoso encanto de la naturaleza.
Llancanelo es un inmenso cuerpo de agua salada que se encuentra en el extremo sur de la Depresión de los Huarpes, en un ambiente semi-desértico. Es una cuenca cerrada (endorreica), y su extensión máxima ocupa una superficie de 65.000 hectáreas, con 120 kilómetros de perímetro, resultando una imágen contrastante con el desierto que la rodea. El azul del agua disputa la primació del colorido a los pardos y ocres característicos de los ambientes áridos, teniendo la inmensidad de la cordillera como distante complemento para un paisaje admirable y difícil de olvidar.
En enero de 1980, la laguna Llancanelo marcó un verdadero hito ambientalista en Mendoza, cuando fue declarada Reserva Provincial. Hasta ese momento no se sabía exactamente el potencial de este ambiente. Los trabajos científicos se realizaron en el año 1983, cuando un grupo de la cátedra del profesor Aramburu, de la Universidad de La Plata, vino a Malargüe. Lo que la Laguna de Llancanelo aportó para la ciencia fue importantísimo".
Llancanelo significa "Chaquira o perla color verde azulada". . Tiene llanuras arenosas y de lodo, plataformas flotantes de vegetación viva y muerta, playas arenosas y salinas, bancos de arena, islas e isletas. Su principal colector es el río Malargüe y los arroyos Mocho y Chacay, aunque es probable que el mayor aporte provenga de aguas subterráneas. En sus alrededores se observan esteros y estuarios, llanuras salinas y anegadas, médanos bajos y terrenos con suelo de origen volcánico (escoriales) y conos de deyección, como los cerros Trapal y Coral. La Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional la incluyó en su lista, en 1995.
Pero lo más llamativo de Llancanelo es la gran variedad de aves acuáticas que encuentran en la laguna un excelente sitio para nidificar, alimentarse y descansar., el cual es su principal interés y el mayor atractivo. Muchas de estas especies residen en el lugar, en tanto otras, como el playerito rabadilla blanca y el playerito unicolor, arriban en primavera y permanecen en el área hasta finales del verano cuando emprenden el viaje de regreso a sus sitios de nidificación en el lejano Hemisferio Norte.
Desde 1987 a 1995, se realizaron 48 campañas de estudio, que permitieron identificar 155 especies de aves (H. Soza-Multequina, Tomo 4, 1995), 25 de las cuales son migratorias, y visitan la laguna mayoritariamente en primavera y verano. Aquí se pueden admirar flamencos, patos, gallaretas, taguas, macáes, garzas moras y blancas, peuquenes, bandurrias, cuervillos de la cañada, gaviotines, teros reales, chorlos y tres variedades de cisnes: de cuello blanco, cocorosa y de cuello negro (con casi 1500 nidificaciones en la parte norte de la laguna). Algunas especies, aunque no presentan gran número de ejemplares, son de interés especial para la conservación por considerárselas raras o amenazadas. Entre éstas deben mencionarse la parina chica o flamenco de james y la gaviota chica. En los arbustales salinos periféricos vive un mamífero roedor, la rata del salar, una especie de hábitos poco conocidos y en peligro de extinción, lo que realza el interés conservacionista del lugar.
La importancia de Llancanelo llevó a que el gobierno de la provincia de Mendoza la declarara en 1980, Reserva Faunística Provincial. La presencia constante de guardaparques posibilito el control de la caza y la pesca furtiva, frecuentes antes de la creación de la Reserva. un paso importante se dió en 1995 con la propuesta de la provincia para su inclusión en el Listado de Humedales de Importancia Internacional, siendo desde entonces un sitio Ramsar
La Laguna de Llancanelo es una reserva natural situada al sur de la Provincia de Mendoza. A sólo 75 km de la ciudad de Malargüe, este humedal de 65000 ha. ubicado a 1300 msm, fue declarado sitio Ramsar por el organismo homónimo internacional gracias a su alto valor ecológico.
En medio de un paisaje semidesértico, esta enorme oasis se ha transformado en albergue de la mayor cantidad de avifauna de Sudamérica, destacándose entre ellas el flamenco común. También conviven una gran biodiversidad de especies mamíferas y comunidades vegetales.
Un lugar paradisíaco que puede visitarse todo el año. Inigualable para realizar ecoturismo, safari's fotográficos y disfrutar del avistaje de aves.

Valle de Las Leñas

El valle de Las Leñas se ubica en plena cordillera de Los Andes, a sólo 70 km. de la ciudad de Malargüe y a unos 26 km. de la frontera con Chile. Este marco imponente de montañas y ríos que surgen entre quebradas, encierra el Centro Internacional de Esquí Valle de Las Leñas. Cuenta con excelente infraestructura hotelera , nieve segura por lo menos seis meses al año, y todos los servicios para el turista, entre ellos cajeros automáticos, farmacias, supermercados, etc. . La base del centro habitacional y de servicio de esta pequeña villa de montaña se encuentra ubicada a 2.250 m.s.m. Durante el año 2004 se harán descuentos especiales del 50 % en los medios de elevación de Las Leñas a todos los turistas que permanezcan en hoteles o cabañas de la ciudad de Malargüe.
Por eso es una buena alternativa hospedarse en Malargüe y esquiar en Las Leñas
El verano en Las Leñas descubre las formas de un paisaje encantado, sol espléndido, naturaleza intacta, escenario imponente y la sensación de estar aún más cerca del cielo.
En invierno la actividad principal de Las Leñas es el esquí. Sus 3.200 camas, el shopping, casino, confiterías, discotecas y sus restaurantes de comida internacional y especialidades hacen de Las Leñas el centro de esquí más importante de Sudamérica.


Valle Los Molles
Camino a Valle Hermoso, y antes de llegar al Valle de Las Leñas, se encuentra ubicado el Complejo Termal Los Molles, el cual constituyó el principal atractivo de Malargüe capaz de desplazar corrientes turísticas motivadas por el termalismo y el esquí. Posee excelente infraestructura hotelera distribuida en tres establecimientos. 
El más antiguo posee los baños termales con excelente propiedad terapeuta. En sus dos variedades existen las piletas sulfurosas y ferrosas con salas de reposo, control de un profesional de la sanidad y otras alternativas para combatir el estrés, como masajes y terapias opcionales. Abierta todo el año.
En invierno el Valle de Los Molles es uno de los lugares ideales para permanecer muy cerca del Centro Internacional Valle de las Leñas.

Laguna de la Niña Encantada
Se encuentra enclavada en la margen izquierda del Río Salado y está habitada por salmónidos. Esta laguna es un lugar ideal para el descanso, contemplar todo el valle nevado desde allí.

A tan sólo 7 kilómetros de Los Molles, continuando por la ruta provincial N° 222 se arriba a una laguna especial por la coloración casi esmeralda de sus aguas; con presencia de rocas volcánicas que descienden por coladas hasta el lecho mismo del espejo de agua.
Esta laguna es considerada por los aborígenes huarpes como un “Aca-Pukios”, o aguas puras, casi sagradas, que servían de lugar de encuentro religioso para este grupo étnico.
Una bella leyenda relata la historia de un princesa india llamada Elcha que se había enamorado perdidamente de un hombre sin rango perteneciente a su misma tribu.
En ese momento era muy común el enfrentamiento de tribus del mismo grupo aborigen, razón por la cual se propició el enlace de la princesa con el hijo del cacique de la tribu vecina.
Enterada Elcha de este destino se fugó con su amado y fueron perseguidos por ambos pueblos hasta el precipicio que terminaba en una alta pared junto a la laguna a la cual no temieron saltar y confundirse con sus profundas aguas.
Los lugareños dicen que en las noches de luna llena se refleja en el espejo lacustre la figura de la india que murió por amor.

Pozo de Las Animas
Dos grandes cavidades con espejos de agua dulce al fondo constituyen lo que la leyenda ha dado por nombre el Pozo de las Ánimas. El lugar se puede visitar todo el año y es ideal para la actividad fotográfica, ya que presenta múltiples facetas según la hora del día y la estación en que nos encontremos.
El Pozo de las Ánimas está ubicado cerca del arroyo Las Amarillas y sobre la Ruta Provincial Nº 222 (a 6 kms. De Los Molles), lo que lo hace sumamente accesible para quienes deseen visitarlo. Se trata en realidad de dos depresiones, divididas entre sí por una frágil separación. Se estima que en el futuro se unirán, lo que daría por resultado una única fosa.
Al golpear el viento en las cercanías provoca un grave silbido que dio origen a las leyendas que le dan nombre a esta curiosa y bella formación.
El primer pozo, frente al acceso, es una cavidad enorme con su proceso de erosión detenido en cuyas paredes se han ido fijando distintos vegetales. Su fondo está cubierto de agua y se pueden observar los constantes cambios de nivel del líquido a juzgar por las marcas que quedan impresas.
El segundo pozo, tanto por su tamaño como por los constantes derrumbes que se producen, es de características impresionantes. Sus paredes están cortadas casi a pique y dejan ver grandes piedras apenas colgadas y a punto de caer en las heladas aguas que cubren el lecho del pozo, donde es posible observar algunos patos, que parecen sólo puntos debido a la profundidad. Estas dos grandes cavidades,
Esta formación geológica (técnicamente denominada dolina) fue originada por los procesos que sufrieron los depósitos subterráneos de yeso. Estos, por efecto de las filtraciones y napas freáticas formaron enormes cavernas debajo de la superficie. Además, con el tiempo los terrenos se van hundiendo lentamente, originando un constante crecimiento de los característicos conos. Se puede distinguir el avance que ha experimentado en los últimos tiempos la dolina si observamos que la valla de contención, colocada para evitar accidentes, en la actualidad se encuentra prácticamente en el filo mismo de la dolina.
El primer descenso registrado hasta el borde del agua permitió determinar que el diámetro del pozo mayor es de aproximadamente 200 metros. La profundidad hasta el agua es de unos 80 metros y desde allí hay aproximadamente 21 metros desde el nivel de agua al fondo del cono.
La leyenda del lugar cuenta que dos pueblos que habitaban de uno y otro lado de la Cordillera de los Andes mantenían una relación tensa cuando, en una ocasión, el pueblo del lado chileno (de costumbres aguerridas) estaba persiguiendo a un reducido número de pobladores de la zona de Los Molles. Ya era de noche y los perseguidos, advirtiendo que no se oían mas los gritos de sus enemigos, y luego de tomar recaudos por si se trataba de una treta de sus rivales, retornaron hasta sus moradas dando algunos rodeos. Al día siguiente, con las primeras luces, volvieron al lugar y comenzaron a oír algunos lamentos que les llamaron la atención. Con cautela continuaron avanzando y con gran sorpresa se encontraron con dos enormes pozos que se habían hundido bajo los pies de sus perseguidores, en el fondo se encontraban los cuerpos moribundos de sus enemigos. Sus gemidos asustaron a los observadores, quienes desde ese momento veneraron la formación que los había salvado dándole el nombre de "lugar en que lloran las ánimas". Además la tradición regional sostiene que a este lugar van a rezar y llorar las almas que andan en pena por las montañas.
Paseo para disfrutar las bellezas naturales de la Cordillera de los Andes, con fuentes termales y lagunas heladas, para culminar en el volcán Overo y los glaciares. Es excelente para campamentismo, pesca y andinismo.

Termas El Sosneado
Enclavado en un paisaje de majestuosa belleza, sobre la ruta provincial 220 (de ripio y tierra), y practicamente sobre los primeros tramos del nacimiento del río Atuel. El paisaje es encantador y tiene abundantes pastos naturales y arroyos.
Hay excelentes aguas termales sulfurosas en pozos naturales que invitan a reconfortantes baños. La infraestructura es muy precaria. Desde este punto el camino desmejora y sólo pueden utilizarse vehículos especiales. Es difícil imaginar la belleza que rodea a un sitio de alta montaña como la zona suroeste del cerro El Sosneado -5.189 msm- (Sol naciente en lengua indígena) donde el río Atuel dibuja su paso entre cordones montañosos de nieves eternas. 
En esa inmensidad, y cerca del arroyo El Rosado que vierte sus aguas al río, se levanta un coloso de paredes de piedra que en la década del 30 marcó un hito en la hotelería de estas zonas. El centro termal El Sosneado se encuentra a 2.180 metros sobre el nivel del mar, en la provincia de Mendoza. El Sosneado (Manantial) Se encuentra próximo a Malargüe, a 153 Km de San Rafael A 2.180 m.s.m. en el departamento de San Rafael. Surgen a una temperatura entre 32°C y 36°C
En diciembre de 1.938, la Compañía de Hoteles Sudamericanos Ltda., subsidiaria la empresa ferroviaria de B.A.P. inauguraba con un gran despliegue publicitario y con la presencia de personalidades de distintas partes del mundo, aquellas lujosas instalaciones, dotadas de un conforte inusitado en aquellas latitudes.
A partir de 1.953, y en una forma casi misteriosa las lujosas instalaciones quedaron prácticamente abandonadas, algunos cuidadores se mantuvieron algún tiempo mas, resguardando el hotel y todo su mobiliario, pero el paso del tiempo hizo que todo quedara solo.
El caso es que así poco a poco se fue disolviendo todo el esplendor que irradiaba para convertirse en el Hotel Abandonado, al cual aún hoy concurre gran cantidad de turistas a beneficiarse con las cálidas aguas que continúan aflorando junto a las ruinas de estilo nórdico, cargadas de misterios
Hotel Termas El Sosneado destruido por un alud y abandonado.
Hoy enfrenta el paso del tiempo en forma de ruinas indefectiblemente condenadas a desaparecer. Paredes de piedras talladas a cincel, restos de cañerías galvanizadas de un diámetro importante, escaleras que comunican tres niveles y un gran salón comedor con una estufa a leña señorial hablan del lujo que supo ostentar el Hotel Termas El Sosneado. Al ingresar por lo que fue la entrada principal, donde hay una placa que dice: "Ryman o Dudley Arquitecto. Christiani y Nielsen empresa constructora.
Mantuvo su actividad hasta mediados de la década del 50, en momentos en que se realizaron en la zona importantes adelantos como la instalación de moderna tecnología en la mina Volcán Overo, mejoramiento y construcción de puentes en la Ruta Provincial Nº 220, la construcción del ferrocarril entre San Rafael y Malargüe, el mejoramiento y construcción de puentes de la Ruta Nacional Nº 40, nuevas instalaciones en estancia y villa del Sosneado, incremento de explotaciones mineras, entre otros.
Las posibles causas del abandono de la lujosa construcción fueron tema de comentarios durante muchos años entre los lugareños y los que llegaban. Algunos atraídos por las bondades de las aguas termales y muchos atrapados por el misterio que encerraba tanto lujo abandonado en medio de una geografía tan agreste.
Es que la destrucción ganó al sentido común. Ahora es un lugar derruidos que sirve de peligroso albergue a los ocasionales visitantes que se interesan por recorrer sus amplias salas y los que fueron dormitorios. Las losas de los techos penden de hierros oxidados y algunos huecos han sido taponados improvisadamente lo que transforma al paseo en una trampa mortal. Nadie vigila ni controla y cada uno hace lo que le place.
Al este de esta construcción aún se levantan las murallas, también de piedra, que protegen una gran pileta con agua termal tibia que invita a un reconfortante baño en aguas sulfurosas. Esta vertiente sirvió y sirve de principal atractivo. A la pileta central la flanquean dos fuentes surgentes del mismo manantial. Todas tienen distintas temperaturas y de su superficie emana un fuerte olor que indica la alta mineralización del líquido.
Es común ver a personas en busca de alguno de los mentados resultados curativos o por el simple placer de bañarse después de una jornada de caminata o pesca.
La historia indica que entre 1938 y mediados de la década del 50, turistas de todo el mundo, con gran poder adquisitivo, pasearon por la zona y se alojaron en este hotel que, en su interior, también tenía baños termales mantenidos con grandes calderas. El complejo se surtía de energía eléctrica propia desde una mini central ubicada sobre el arroyo Niel, al oeste.
El camino que une a la cabecera del más joven de los distritos sanrafaelinos con la falda del cerro homónimo es de aproximadamente 80 kilómetros de extensión. No es asfaltado y en época de la explotación de una mina de azufre estuvo mantenido por la propia empresa "Minera de las nubes" de Sominar (Sociedad Minera Argentina), propietaria de la estancia que también lleva el nombre del distrito y que tiene una extensión de 340.000 hectáreas. Esta ruta es la provincial 220 y en la actualidad está enripiada y conserva aún los viejos carteles verticales de grueso cemento armado.

Para llegar es necesario atravesar varios arroyos, algunos secos (llevan agua sólo en épocas de lluvia). También se puede visitar de paso la laguna que lleva el nombre del cerro.
En el caso de los arroyos es común escuchar nombres que la gente denomina distinto a como figuran en las cartografía's y mapas. Así es que están los arroyos Freno, Malo, La Manga, el Blanco, el Bayo, Las Hormigas y el que en algunos ocasiones se torna más problemático es Las Rosas, que trae aguas de deshielo del cerro El Sosneado.
También, antes de llegar a destino, es posible observar la magnífica silueta del volcán El Overo "que hace ruido en invierno cuando hay mucha nieve", aseguran los lugareños y al fondo, hacia la zona donde cayó el avión de los uruguayos en la década del 70, está el cerro El Rosillo (3.577 m s/nm).
Es posible visitar el lugar pero tomando precauciones. Se puede acceder en una camioneta común o en un automóvil no muy bajo y para disfrutar sin contratiempos hay que proveerse de abundante repelente de insectos. Son parte del paisaje jejenes y tábanos. Esta dificultad se sortea también programando la visita en horas muy tempranas o al atardecer. Y si la premisa es la prudencia el paseo puede transformarse en único e inolvidable.
Las bondades de estas aguas termales eran conocidas desde antiguas épocas, y seguramente fueron utilizadas por los nativos hombres americanos en tiempos prehistóricos.
Esto es lo que queda del antiguo esplendor del Hotel Termas El Sosneado, el misterio que emite sus ruinas todavía asombran a los visitantes. En la piscina aún manan las curativas aguas
Este quijotesco emparedamiento, enclavado en una zona de una belleza incomparable, pero también con un clima riguroso y con rutas de acceso sumamente dificultosas, brindaba servicios acordes con las exigencias de los clientes que pertenecían a la alta sociedad mundial.



Valle Hermoso
Desde San Rafael, pasando de largo Valle Las Leñas, luego de transitar un poco más de 200 km por las Rutas Nacional. Nº 144 y 40 y la Ruta Provincial. Nº 222, nos encontramos con una depresión entre dos cordones montañosos, bautizado con el nombre de Valle Hermoso.
Saliendo de Las Leñas, a tan sólo 10 kilómetros un camino nos conduce hasta la Laguna Escondida, hermoso paraje que encierra un espejo de agua donde pueden realizarse numerosas actividades.
Toda esta región es utilizada para el pastoreo del ganado durante los meses de verano.
Retomando el camino mejorado, éste nos lleva hasta la Laguna del Valle en el centro mismo del Valle Hermoso, que en un paisaje casi virgen nos permite disfrutar de la naturaleza a pleno.
Si continuamos esta ruta hacia la Cordillera llegaremos al paso de Planchón que sólo es utilizado hoy en día por los arrieros que trasladan ganado a pie.
Casi a la misma latitud, pero del lado chileno se encuentra la ciudad de Curicó.
Suelen organizarse grupos de cruce a caballo para aquellos que quieran sentirse en íntima comunión con los senderos cordilleranos.
Aunque desde el complejo de ski la distancia no es tan grande, el camino es de ripio y muy sinuoso, con bastantes arroyos de deshielo a vadear. Para sortearlos sin dificultad es recomendable hacerlo durante la mañana. A lo largo del día el calor del sol derrite la nieve y hace que el caudal de los mismos crezca, dificultando el cruce de los vehículos, especialmente aquellos que son bajos o que no cuentan con doble tracción. Como anécdota, cabe mencionar que este trazo fue utilizado por una de las columnas del Ejército Libertador del General San Martín, en su cruce al hermano país chileno.
Luego de recorrer la cordillera por Portezuelo Ancho llegamos al Mirador del Valle. A nuestros pies, un peñón emerge de la tierra y como un vigía contempla las dos lagunas que alberga Valle Hermoso.
La huella en forma de caracol desciende hasta la primera laguna, donde un parador concesionado por el complejo Las Leñas nos espera ofreciendo los únicos servicios con que cuenta el valle.
Un escenario deslumbrante pero sin sombras, ya que no cuenta con ningún tipo de reparo natural, hace que uno tenga que proveerse de un buen sombrero y una crema con protector solar. Debido a la altura, no crece ningún tipo de árbol o arbusto, lo que hace que la intensidad del sol sea un factor determinante durante nuestra estadía.
En la primera laguna podemos realizar varias actividades náuticas. Botes, canoas y tablas de windsurf pueden ser alquiladas para disfrutar del agua. Por lo general, al estar protegidos del viento por la ladera de uno de los cordones montañosos, el oleaje de la laguna es tranquilo, logrando de esta manera un esparcimiento seguro y sin riesgos.
Para los que quieran aprovechar del lugar por más de una jornada, la posibilidad de acampar es más que factible. El terreno conformado por una pradera con acolchonadas hierbas hace que la noche sea parte de la aventura. Con un poco de suerte, podemos encontrarnos con una noche sin nubes. De ser así, la observación de las constelaciones constituye un singular espectáculo. Recostados al borde de la laguna, con un poco de paciencia descubrimos estrellas fugaces y satélites iluminados por el brillo del sol viajando a increíbles velocidades.
Las posibilidades son múltiples. El terreno es propicio para hacer mountain bike, trekking, escalada y cabalgatas.
Las salidas a caballo pueden ser contratadas en formas diversas, depende del grado de dificultad y del tiempo con que uno cuente. Se pueden programar salidas de una tarde hasta travesías de varios días. Expertos baqueanos rentan sus caballos y ofician de guías, llevándonos a rincones a los que, de modo individual, no accederíamos.
Para aquellos que nos gusta caminar, existe una terma natural con minerales ferrosos que provienen de una árida grieta. Luego de una larga caminata, vadeando hasta la cintura las frías aguas del Tordillo –uno de los ríos que atraviesa el valle– llegamos a estas rojizas y cálidas termas. Un pozón de unos dos metros de diámetro hace de jacuzzi natural en medio de la estepa.
Una vez en la terma es conveniente meterse de a poco y no prolongar demasiado el baño, pues es factible relajarse por demás y empezar a sentir baja presión. Por otro lado, hay que tener en cuenta que el trayecto que caminamos de ida hay que hacerlo nuevamente para retornar a la laguna, o sea que hay que guardar suficiente energía para el regreso.
Otra caminata un poco más corta y apta para toda la familia es a la Laguna Larga, nombrada así por su forma particular. La observación de aves es una actividad sencilla, a la que se puede agregar la posibilidad de un safari fotográfico como parte del disfrute.
Para los más curiosos, muy cerca de la laguna principal, grabados tehuelches afloran en el filo de una piedra. Según un guía local, estos petroglifos son la representación de caminos de acceso a distintos sitios, como si este lugar fuese un punto de referencia de los diversos circuitos de los antiguos pobladores de estas tierras.
En síntesis, Valle Hermoso cuenta con una gran cantidad de alternativas en lo que se refiere a turismo de aventura. Un amplio abanico tienta al visitante a descubrir y ser protagonista de esta escondida región.
Es muy importante tener en cuenta la época del año, ya que el camino durante los meses de frío es inaccesible.
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